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Los seres humanos somos seres vinculados, mejor o peor, y nuestra salud depende en gran medida de la buena calidad de nuestras relaciones interpersonales y sociales. 

 

Belén Mingote Adán, psicóloga sanitaria

José Carlos Mingote Adán, médico psiquiatra

 

Actualmente existe la evidencia de que nuestra salud depende en gran medida de la calidad de las relaciones interpersonales que establecemos a lo largo de toda nuestra existencia. Incluso ya desde antes de nacer, porque en los últimos años se ha demostrado la importancia del entorno intrauterino en diversos resultados relacionados con la salud fetal, neonatal, infantil y a lo largo de la vida adulta. El período de desarrollo prenatal, caracterizado por un rápido crecimiento y desarrollo, es un momento de mayor vulnerabilidad, en el que las agresiones intrauterinas pueden tener efectos perjudiciales en los sistemas y estructuras emergentes.

Un factor importante que afecta el entorno intrauterino es el estrés materno, lo que parece estar relacionado con varios factores de riesgo, como el estado de salud/enfermedad de la madre previa al embarazo, su buena o mala nutrición, la disponibilidad de un buen apoyo familiar y socio-sanitario, la práctica de conductas de cuidado de la salud o de conductas de riesgo para la salud, como el consumo de sustancias tóxicas (alcohol , tabaco, etc.) y las infecciones víricas o bacterianas durante el embarazo, el estrés materno-fetal, etc.  Sí, una creciente literatura enfatiza que un estrés materno elevado y persistente asociado al sufrimiento relacionado con conflictos interpersonales no bien resueltos, violencia en todas sus formas o desastres naturales, se asocia con alteraciones del neurodesarrollo y la producción de diversos problemas de salud física y mental (Macrì, Granstrem, Shumilina y cols, 2009).

Los seres humanos tenemos una naturaleza específica que se caracteriza por nuestra común capacidad de consciencia moral, comunicación y razonamiento abstracto, que solo se pueden desarrollar plenamente en el seno de vínculos humanos de buena calidad. En este sentido, es conveniente resaltar que nuestra salud depende en gran parte de la calidad de nuestras relaciones interpersonales: sea de forma positiva, como se ha demostrado en numerosos estudios sobre la importante función amortiguadora que proporciona el apoyo social mutuo (social support), como por los efectos devastadores de la incomunicación, los conflictos interpersonales no bien solucionados, toda forma de violencia y la soledad no deseada (Heaney & Israel, 2008; Turner & Brown, 2010).

En general podemos decir que la calidad de nuestros vínculos depende de la calidad de los diálogos que mantenemos entre nosotros. Dando por supuesto que se parte de una base ética imprescindible: la presencia del necesario respeto mutuo y la ausencia de toda forma de violencia dirigida a imponer nuestro criterio y dominar al otro. Claro que esto no solo depende de saber hablar correctamente una lengua común. Es necesario también aprender a escuchar mejor lo que nos dice el otro, lo que nos dice con el lenguaje no verbal con todo su cuerpo, con sus gestos y con su tono de voz: Más allá del contenido manifiesto, ¿Cuál es el contenido latente de lo que me dice? Para analizar el contenido latente hay que ampliar el foco atencional hasta un contexto de 360 grados que incluya asociaciones libres, recuerdos, pensamientos y sentimientos, etc., igual que hacemos para analizar los sueños. Sueños que según nos propuso Freud (1899) en La interpretación de los sueños, son “la vía regia al inconsciente”.

Hacer este trabajo elaborativo es especialmente importante cuando nos sentimos mal o estamos angustiados, o cuando lo que nos dicen nos molesta mucho y nos provoca un sentimiento muy intenso, sea agradable o desagradable, para seducirnos, manipularnos o dominarnos. Porque los demás son como espejos (más o menos deformantes) que siempre reflejan algo de nosotros mismos, como propone Xavier Guix (2025) en el best sellerNi me explico, ni me entiendes” (Arpa).  Autor que nos lleva de la mano por el laberinto de la comunicación humana: un arte que, a pesar de practicarlo a diario, a menudo se convierte en una de las habilidades más difíciles de ejercer de modo efectivo. Porque con nuestras palabras podemos construir puentes, pero también levantar muros. ¿Cuántas veces hemos dicho algo que se ha interpretado justo al revés de cómo queríamos decir? ¿Y esas conversaciones que empiezan con un simple “tenemos que hablar” y acaban encerrándonos en otra inhóspita Torre de Babel? Con su estilo cercano, pero preciso y lleno de claridad, Guix nos ayuda a entender cómo influyen nuestras emociones, el lenguaje no verbal, las primeras impresiones e incluso los roles que asumimos sin darnos cuenta en nuestras relaciones.

Pero la gran complejidad y diversidad de la identidad propia de cada ser humano explica que inevitablemente se produzca cierto grado de conflictividad en nuestras relaciones interpersonales. La cuestión es ¿Cómo aprender a solucionarlos?   Por su parte, Oscar Pérez de la Fuente (2007) recomienda utilizar la Regla de Oro de la Humanidad como método efectivo para la solución de conflictos. Regla de Oro que, con diversas formulaciones, se encuentra proclamada en numerosas civilizaciones y en todas las religiones y culturas: las religiones confucionista, judía, cristiana, islámica, jaimista, budista e hinduista. Igualmente, en la Declaración para una ética mundial aprobada por el Parlamento de las Religiones del Mundo en Chicago en 1993, se afirma: “Existe un principio que se ha encontrado y ha persistido en muchas religiones y tradiciones éticas de la humanidad por miles de años: Lo que no quieres que te hagan, no lo hagas a los demás. O en términos positivos: Lo que deseo que me hagan, hazlo a los demás. Esto debe ser una norma irrevocable, incondicional para todas las áreas de la vida, para familias y comunidades, para razas, naciones y religiones.”

 

BIBLIOGRAFÍA

Declaration towards a global ethic, Endorsed by the Parliament of the World Religions in Chicago, September, 1993. Reproducida en W. SULLIVAN; W. KYMLICKA (eds.); The Globalization of ethics. Cambridge University Press, 2007, p. 238.

Heaney CA & Israel BA. Social networks and social support. Health behavior and Macrì S, Granstrem O, Shumilina M y cols. Resilience and vulnerability are dose-dependently related to neonatal stressors in mice. Hormes and Behavior 56(4):391-398, 2009. doi: 10.1016/j.yhbeh.2009.07.006. Epub 2009 Jul 24. PMID: 19632235.

Pérez de la Fuente O. Un análisis de la regla de oro como un enfoque intercultural para la resolución de conflictos. Universitas 26, 68-98, 2017.

Turner RJ & Brown RL. Social support and mental health. A handbook for the study of mental health: Social contexts, theories, and systems 2, 200-212, 2010.

Health education: Theory, research, and practice, 4(1), 189-210, 2008.

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